Averías · 4 min de lectura
Desagüe de condensados de la caldera: goteos, atascos y malos olores
Mucha gente se entera de que su caldera tiene un tubo de condensados el día que aparece un charco debajo o la caldera se bloquea sin motivo aparente. Es una pieza sencilla, pero da más avisos de los que parece.
Por Equipo de Calderas Badalona ·
Una caldera de condensación aprovecha el calor del vapor de agua de los humos, y al hacerlo ese vapor se convierte en agua. Ese agua, ligeramente ácida, sale por un tubo de plástico conectado a un sifón y tiene que ir a un desagüe. Si el recorrido está bien hecho, ni te enteras. Si no, lo vas a notar.
Cuánta agua es normal
Depende del uso y del modelo, pero en pleno invierno, con la calefacción funcionando muchas horas, una caldera de condensación puede soltar varios litros al día. Con solo agua caliente sanitaria, en verano, mucho menos. Por eso ver gotear el tubo o escuchar de vez en cuando un borboteo del sifón es completamente normal. Lo que no es normal es que el agua aparezca fuera de ese tubo.
Por qué no es agua cualquiera
Al condensar, el vapor arrastra parte de los compuestos que se forman en la combustión, y el resultado es un agua ligeramente ácida. No es peligrosa al tacto, pero sí explica dos cosas: por qué el tubo y el sifón son de plástico y no de metal, y por qué un goteo continuo sobre una baldosa, un murete o una barandilla acaba dejando marca con los meses. También por eso no conviene regar plantas con ella ni dejarla caer a un patio o a la terraza de abajo.
Los problemas que nos encontramos
1. Charco debajo de la caldera
Puede ser el condensado o puede ser otra cosa. Para distinguirlo:
- Si el agua cae del tubo de plástico transparente o blanco que sale del sifón, o de su unión con el desagüe, es condensado. Suele ser una conexión que se ha soltado o un tubo que ha quedado fuera del embudo.
- Si cae de la parte metálica, de un racor o de la válvula de seguridad, es agua del circuito. Ahí mira el manómetro: si la presión baja, hay que revisarlo aunque el goteo sea pequeño.
2. La caldera se bloquea y el sifón está lleno
Cuando el desagüe se atasca, el agua no tiene por dónde salir, el sifón se llena y el condensado vuelve hacia la cámara de combustión. Muchas calderas tienen un sensor que lo detecta y se bloquean; otras simplemente dejan de funcionar bien. Los atascos vienen de restos que se acumulan en el sifón, de un tubo aplastado detrás de un mueble o de un recorrido con tramos que suben en vez de bajar, donde el agua se queda estancada.
3. Mal olor en la galería o en la cocina
Si el tubo de condensados va a un desagüe general sin sifón, o el sifón de la caldera se ha vaciado, el olor del bajante puede subir por él. Pasa sobre todo en calderas que han estado sin funcionar un tiempo, por ejemplo después del verano en una segunda vivienda. A veces basta con que la caldera vuelva a trabajar y el sifón se rellene; si el olor sigue, hay que revisar la conexión al desagüe.
4. Desagües improvisados
Es lo más frecuente en cambios de caldera antiguos. En la visita vemos tubos que salen por un agujero de la ventana y gotean a la calle o a la terraza del vecino, tubos que terminan en una maceta o en un cubo, o conexiones directas al desagüe de la lavadora sin ninguna pieza de por medio. Además de las molestias, el condensado es ácido y a la larga mancha y degrada algunos materiales, así que conviene que vaya a la red de saneamiento.
5. Tubo que se hiela
En Badalona es raro, pero ocurre en calderas instaladas en terrazas o azoteas cuando el tubo de condensados recorre un tramo exterior largo y la noche es especialmente fría. El agua se congela dentro, el desagüe se tapona y la caldera se bloquea por la mañana. Echar agua templada sobre el tubo suele desbloquearlo; la solución definitiva es acortar el tramo exterior, aislarlo o darle más pendiente.
Lo que puedes hacer tú
- Comprobar que el tubo sale del sifón, baja sin curvas hacia arriba y termina bien metido en su desagüe.
- Revisar que no esté aplastado detrás de la lavadora, de un mueble o del propio armario de la caldera.
- Si la caldera ha estado parada meses y huele a desagüe, dejarla funcionar un rato antes de dar por hecho que es una avería.
Lo que no conviene es desmontar el sifón por tu cuenta. Está dentro o justo debajo de la caldera, y si queda mal montado o sin agua, pueden salir gases de combustión por él.
Cómo tiene que estar bien hecho
Un desagüe de condensados correcto tiene poca ciencia pero sí algunas reglas: pendiente continua hacia abajo, tubo de material adecuado para el condensado, conexión al saneamiento con una separación que impida que el agua o los olores vuelvan hacia la caldera, y el menor tramo exterior posible. Si no hay un desagüe cerca, existen pequeñas bombas de condensados que lo elevan hasta uno, aunque es mejor evitarlas cuando se puede, porque añaden una pieza que también puede fallar.
En cualquier instalación de una caldera de condensación el recorrido del desagüe se decide en la visita previa, igual que la salida de humos. Y si la tuya ya está montada y da alguno de estos síntomas, lo revisamos dentro de una visita de reparación: normalmente se resuelve en el momento.