Calefacción · 4 min de lectura

Radiadores que no calientan igual: purgar y equilibrar la instalación

La caldera funciona, el termostato pide calor, y aun así hay habitaciones que no se calientan. Casi siempre el problema no está en la caldera, sino en cómo se reparte el agua caliente por la casa.

Por Equipo de Calderas Badalona ·

Ilustración de un radiador que pasa de caliente a frío, con un termómetro alto y otro bajo

Antes de nada, toca el radiador que falla con la calefacción en marcha desde hace al menos media hora. Dónde está frío te dice casi todo: arriba, abajo, entero o solo algo tibio. Vamos caso por caso.

Frío por la parte de arriba: aire

El agua caliente circula, pero en la parte alta del radiador se ha acumulado aire y el agua no llega. Suele ir acompañado de gorgoteo. Es lo más común al empezar la temporada y después de rellenar presión o de cualquier reparación. El IDAE, de hecho, recomienda purgar los radiadores al menos una vez al año, al iniciar la temporada de calefacción.

Cómo purgar sin liarla

  1. Enciende la calefacción un rato para que el agua circule y el aire se desplace hacia arriba. Luego apágala y espera unos minutos: purgar con la bomba en marcha puede meter más aire.
  2. Localiza el purgador: un tornillo pequeño o una llavecita en uno de los extremos superiores del radiador. Algunos se abren con una moneda y otros necesitan una llave de purga, que cuesta muy poco en cualquier ferretería.
  3. Pon un trapo y un vaso debajo y abre despacio, media vuelta. Oirás salir el aire.
  4. Cierra en cuanto empiece a salir agua de forma continua, sin burbujas.
  5. Repite en todos los radiadores. En pisos de varias plantas o dúplex, empieza por los de abajo y termina por los de arriba.
  6. Mira la presión de la caldera al acabar. Al sacar aire baja, y si queda por debajo de lo que indica el fabricante (normalmente en torno a 1-1,5 bar en frío), hay que rellenar. Este es el paso que más se olvida, y luego la caldera se bloquea.

Frío por la parte de abajo: lodos

Si el radiador calienta arriba y está frío en la franja inferior, lo más probable es que haya lodos: óxido y sedimentos del propio circuito que se depositan en el fondo. Es típico de instalaciones con muchos años, de circuitos que se han vaciado y rellenado a menudo (cada llenado mete agua nueva con oxígeno) y de las que mezclan tuberías y radiadores de materiales distintos.

Purgar no lo arregla. Las soluciones van de menos a más:

  • Desmontar y limpiar el radiador afectado, si es solo uno.
  • Hacer una limpieza del circuito completo con un producto específico y vaciado posterior.
  • Instalar un filtro de lodos, normalmente magnético, en el retorno a la caldera. Es muy recomendable cuando se cambia la caldera sobre una instalación antigua, porque los lodos también dañan el intercambiador y la bomba de la caldera nueva.

Frío entero, aunque los demás calientan

Si el tubo de entrada está caliente y el radiador no, el agua no pasa. Las causas habituales:

  • Válvula termostática agarrotada. Tras el verano sin uso, el pequeño vástago que abre y cierra el paso se queda pegado. Quitando el cabezal se ve un pin metálico; si está hundido y no sale, está atascado. Un técnico lo libera o cambia la válvula.
  • Llave o detentor cerrado. En el otro extremo del radiador suele haber un detentor que regula el caudal. Si alguien lo cerró para desmontar el radiador al pintar, se queda así.
  • Obstrucción completa por lodos, en casos avanzados.

Todos calientan, pero los más lejanos se quedan tibios

Este es el problema del equilibrado. El agua sigue el camino más fácil: los radiadores cercanos a la caldera se llevan casi todo el caudal y a los del fondo llega poco y ya más frío. Pasa mucho en pisos largos y en instalaciones donde se han añadido radiadores con el tiempo.

Equilibrar consiste en cerrar un poco los detentores de los radiadores más cercanos para que el agua se reparta. Se hace con la calefacción funcionando, midiendo la temperatura de ida y retorno de cada radiador y ajustando poco a poco. Se puede hacer por prueba y error, pero requiere paciencia y es fácil desajustar lo que funcionaba. Si no tienes claro qué es cada llave, mejor pídelo en la revisión.

Un caso particular: instalaciones monotubo

En algunos edificios antiguos los radiadores están conectados en serie, uno detrás de otro, en lugar de cada uno con su ida y su retorno. Ahí es normal que el último esté algo más frío que el primero, y el margen para equilibrar es menor. Si reconoces tu casa en esto, cuéntanoslo al pedir cita: cambia bastante el diagnóstico.

Cuando el problema sí es la caldera

Si todos los radiadores están tibios, no solo algunos, mira primero la temperatura de calefacción seleccionada en la caldera: a veces está muy baja. Si está bien, puede ser la bomba de circulación sin fuerza, la válvula de tres vías que no cambia del todo a calefacción o un intercambiador sucio. Eso ya es trabajo de reparación.

Y si purgas y la presión vuelve a bajar en pocos días, hay una fuga en algún punto de la instalación o una válvula de seguridad que gotea. Rellenar una y otra vez solo lo tapa y, de paso, mete más oxígeno y más lodo en el circuito.

Purgar y equilibrar entran en una buena revisión de la calefacción; si prefieres que lo dejemos ajustado antes del frío, pídelo al concertar la visita.

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