Mantenimiento · 4 min de lectura
Mantenimiento de la caldera: qué hace el técnico cada año y qué puedes vigilar tú
Una caldera avisa antes de romperse: la presión baja un poco cada semana, la llama cambia de color, aparece una mancha debajo. La revisión anual lo detecta, pero tú la ves todos los días.
Por Equipo de Calderas Badalona ·
El mantenimiento de una caldera tiene dos partes: la revisión que hace un técnico, que conviene hacer cada año, y unas comprobaciones sencillas que puedes hacer tú de vez en cuando. Con las dos, la mayoría de averías se ven venir.
La parte del técnico
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) obliga a que las instalaciones de calefacción sigan un programa de mantenimiento preventivo, y los fabricantes marcan en el manual de cada caldera la periodicidad de su revisión, normalmente anual. En la visita, lo esencial es:
- Limpieza del quemador y de la cámara de combustión.
- Comprobación y limpieza de los electrodos de encendido y de detección de llama.
- Análisis de combustión con analizador: es la medida que dice si la caldera quema bien.
- Revisión del conducto de humos y, en calderas de condensación, del sifón y el desagüe de condensados.
- Presión del circuito, vaso de expansión, bomba y válvula de seguridad.
- Estanqueidad de las conexiones de gas y agua y prueba de las seguridades.
Al acabar te tienen que dejar un parte con lo que se ha hecho y los valores medidos.
Aparte está la inspección de la instalación de gas natural, que según la Agència Catalana del Consum es obligatoria cada 5 años y la organiza la distribuidora con aviso previo. No sustituye a la revisión de la caldera, ni al revés.
La parte que puedes hacer tú
Cada semana, de un vistazo: la presión
Mira el manómetro con la caldera fría. Apunta dónde está. Lo importante no es tanto el número exacto como que no vaya bajando. Si cada semana está un poco más abajo y tienes que rellenar a menudo, hay una pérdida en algún punto, aunque no veas agua. Esa es de las primeras cosas que conviene contar al técnico.
Cada mes: la llama y los alrededores
- Si tu caldera tiene visor, la llama debe ser azul y estable. Amarilla o anaranjada indica mala combustión.
- Busca manchas negras de hollín alrededor de la carcasa o de la salida de humos.
- Mira debajo de la caldera: gotas, cercos de cal o óxido en llaves y racores.
- Si tienes el tubo de salida a fachada o a la terraza a la vista, comprueba que nada lo tapa: plantas, un toldo, un nido.
Antes de cada invierno
- Enciende la calefacción un día templado de octubre, sin esperar al primer frío. Si algo falla, lo sabrás con margen.
- Purga los radiadores y vuelve a poner la presión en su sitio.
- Comprueba que el termostato tiene pilas y la hora bien puesta.
- Revisa la fecha de caducidad del tubo flexible del gas si tu caldera o tu cocina lo llevan.
- Si no has hecho la revisión anual, pide cita ahora. En noviembre las agendas se llenan de urgencias.
Todo el año: lo que no hay que hacer
- Tapar rejillas de ventilación de la cocina o la galería, sobre todo si tienes un aparato atmosférico.
- Colgar ropa encima de la caldera o guardar productos inflamables al lado.
- Quitar la carcasa "para ver qué hace".
Después de meses sin usarla
Una caldera que ha pasado el verano sin calefacción, o una segunda vivienda que se abre solo en temporada, da algunos avisos típicos al volver a usarla:
- La bomba no gira. Tras meses parada puede quedarse agarrotada. La caldera enciende, pero los radiadores no calientan o suena un zumbido. Muchas calderas modernas la mueven un momento de forma periódica para evitarlo, siempre que se hayan dejado conectadas a la corriente.
- Olor a desagüe. En calderas de condensación, el sifón se ha secado. Suele desaparecer al funcionar un rato.
- La presión ha bajado. Algo normal si la bajada es pequeña. Rellena y vigila.
- No enciende a la primera. Aire en la tubería del gas si ha estado cerrada la llave mucho tiempo. Uno o dos intentos es normal; más, avisa.
Por eso recomendamos probarla antes del primer frío y no dejarla desenchufada todo el verano si no hay motivo.
Y si la caldera va a estar parada mucho tiempo en una casa que se queda vacía, pregunta al técnico si conviene dejarla con la protección antihielo activa en lugar de desconectarla del todo. Depende del modelo y de dónde esté instalada.
Qué apuntar para la próxima revisión
Una nota en el móvil con estas cosas ahorra tiempo en la visita:
- Códigos de error que haya dado y cuándo.
- Cuántas veces has rellenado presión.
- Ruidos nuevos y cuándo aparecen.
- Si el agua caliente tarda más o sale menos caliente que antes.
Si tienes la caldera cerca del mar
En las terrazas y balcones próximos a la costa la caldera sufre más corrosión en racores, tornillería y conectores. Ahí la revisión anual es todavía menos opcional, y conviene limpiar de vez en cuando la sal de la carcasa con un paño húmedo.
La revisión en mantenimiento de calderas entra en el plan desde 12,50 €/mes (129,90 €/año), con análisis de combustión y limpieza, y llevamos nosotros el aviso de cuándo toca la siguiente.